La traducción literaria se enfoca en obras escritas como novelas, poesía o ensayos, y busca transmitir el estilo, emociones y voz del autor. Requiere sensibilidad artística, dominio cultural y creatividad lingüística. La traducción audiovisual, en cambio, adapta guiones, subtítulos o doblajes para medios audiovisuales. Prioriza sincronización, tiempo y claridad auditiva. Mientras la literaria resalta el lenguaje y la estética, la audiovisual enfatiza la experiencia visual y sonora del espectador. Ambas exigen fidelidad y adaptación cultural, pero su técnica difiere según el formato. En la era digital, ambos campos crecen gracias al auge del streaming, la globalización editorial y los contenidos multilingües.
