El analista de logística gestiona flujos internos y domésticos: transporte local, almacenaje, WMS, ruteo, inventarios y servicio al cliente. El analista de comercio exterior se enfoca en operaciones transfronterizas: documentación aduanera, INCOTERMS, coordinación con agentes de carga, cálculo de costos internacionales y cumplimiento. Ambos colaboran en visibilidad de punta a punta, pero el primero prioriza eficiencia doméstica (OTIF local, picking, costos de distribución) y el segundo, nacionalización, tránsito, tiempos portuarios y aranceles. En cadenas globales, los roles convergen vía TMS/ERP, pero su expertise y métricas difieren claramente.

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